A veces las cosas no siguen el camino acostumbrado. Cuando era un niño, toda esta costa era un vertedero. Los ecologistas eran unos chalados antiprogreso, unos pajaritólogos comunistas peligrosos, retrógrados. Que curioso, que el ecologismo aliado con el turismo haya permitido crear este paraje natural al lado de un aeropuerto y un parque logístico enorme a las puertas de una de las mayores ciudades del sur de Europa
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