Al ya de si por si animado ambiente de una estación de metro y ferrocarril se añaden los vendedores y compradores, que regresan de sus trabajos a veces en los nuevos vehículos ( los patinetes y bicicletas plegables, e incluso algunos de dos ruedas e incluso una ), en un continuo trasiego de gabardinas, gorras, gestos de cansancio o de sorpresa, y todo esto desde una cafetería desde la que dibujar y contemplar este momento de la vida cotidiana de una gran ciudad.
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