Esas bellísimas cabezas, con esos rostros de niñas, ajenas al trajín de los visitantes ávidos de la experiencia estética del arte y de decir que habían estado en la exposición del escultor de moda ( ahora) Plensa, del reconocido talento internacional del arte catalán, han conseguido lo que ellos no van a obtener en una visita de un domingo por la mañana : la paz interior.
No hay comentarios:
Publicar un comentario