Una de las cosas que tienen los programas de edición y retoque fotográfico es la capacidad de modificar prácticamente hasta el infinito las posibilidades de la imagen, con un sólo click ( bueno, en este caso un par ) Aquí le añadí color, un lavado muy fino en azul cerúleo, como si fuese un grabado japonés al estilo de Hiroshige o de Hokusai.
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