A lo largo de la representación, se van sucediendo las discusiones y los enfrentamientos verbales entre las facciones enfrentadas, los moros y los cristianos. Con un transfondo religioso y patriótico evidente, ambos bandos defienden ser los auténticos poseedores de la villa de Molvízar. Y la gente que acude no se pierde ningún gesto de los contendientes, esperando el crescendo de improperios que se dedican continuamente.
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