La multitud se agolpa alrededor de los actores y sus monturas, aplauden enfervorecidos cuando los actores interpretan el poema con brío y subiendo el tono de voz, algunos se saben la obra de memoria y repiten los versos en voz baja. En los rostros del público percibo distintas emociones ; la cara es el espejo del alma. Me acuerdo de Charles Le Brun y su catálogo de representación pictórica de las pasiones, algunas de ellas se observan con frecuencia aquí : el asombro, la sorpresa...
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