miércoles, 16 de junio de 2021

El final de la vía


Así era como recuerdo el final de la vía. Porque nunca había visto el principio, pero sabía que era éste el final, y aunque yo había visto como los trenes también salían desde aquí, la verdad es que a mi me parecía que ese era un buen sitio para ser considerado como el final de algo.

Allí empezaba el mundo suterráneo de pasadizos con sus kioskos,donde vendían bollos y refrescos, las pequeñas cafeterías con su fauna autóctona bien posicionada, los puestecillos de vendan de todo tipo de golosinas y baratijas, los músicos con la gorra o la funda de la guitarra en el suelo, siempre con algunas monedas, la señora con su rollo de papel higiénico a la puerta de uno de los servicios públicos del tren. Si , aquello era, sin duda alguna, el final de una cosa y el comienzo de otra, de un mundo subterráneo a ratos sórdido, a ratos amable, siempre cambiante ma non troppo. El final de la vía.
 

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