Vinieron de dentro de... algunos de esos bares, muchos de ellos desaparecieron bajo la plaga del vending , pero formaban parte del paisanaje del mundo oscuro. Antros regentados por auténticos animales de bar, gente curtidos en madrugones imposibles y rápidos como el rayo a la hora de servir cafés y cortados. Prácticamente en cada estación podías encontrar uno. Ahora, cada vez son más escasos y es insólito encontrar alguno que llegue más de 10 años abierto con la misma gente.
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