Bueno, estás tu. Pero ya está. No hay nadie más. Se escuchan ruidos, al aullido de la máquina al final del tunel. Pudiste ver el último destello de la luz trasera. Y nada más. Una extraña calma te reconforta con la espera. No puedes hacer nada más que esperar. Y eso, para ti , ahora mismo es liberador.
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