Siempre que pasaba por la calle, de camino al autobús que le llevaría a la universidad, ya estaba en la puerta de su tienda de cachivaches recogidos en los contáiners, con su mirada fija y estática, que parecían mirar a lo lejos e ignorar lo que tenían delante suyo. Y pensaba en cuán diferentes podían ser las vidas de los que nos cruzamos a diario.
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