San Sperate es un pueblo del sur de Cerdeña que se caracteriza por los murales que adornan sus calles.Esta iniciativa partió del artista Pinuccio Sciola,que vive en el pueblo y que impulsa a todos aquellos artistas que desean ilustrar las paredes de las casas de los sanesperatinos con sus obras.Mi mural consistió en una composición inspirada en las series de dibujos de Escher en el que las formas se van transformando, tomando como referencia elementos de Cerdeña como los muflones y el mar, y el pueblo de San Sperate,reproduciendo a la izquierda la iglesia del pueblo.El mural está en el centro del pueblo, en la calle Vittorio Emmanuele
domingo, 28 de noviembre de 2010
Murales en San Sperate, Cerdeña,Italia
San Sperate es un pueblo del sur de Cerdeña que se caracteriza por los murales que adornan sus calles.Esta iniciativa partió del artista Pinuccio Sciola,que vive en el pueblo y que impulsa a todos aquellos artistas que desean ilustrar las paredes de las casas de los sanesperatinos con sus obras.Mi mural consistió en una composición inspirada en las series de dibujos de Escher en el que las formas se van transformando, tomando como referencia elementos de Cerdeña como los muflones y el mar, y el pueblo de San Sperate,reproduciendo a la izquierda la iglesia del pueblo.El mural está en el centro del pueblo, en la calle Vittorio Emmanuele
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Lanzarote, Jardín de Cactus
Manrique tenía sentido del humor, y en el jardín de cactus construyó con hierro y rocas volcánicas este simpático monstruo de roca volcánicas del cual mana agua.En este dibujo utilicé los rotuladores acuarelables, un material que pocas veces había utilizado y del que se pueden obtener magníficos resultados combinados con el lápiz y las acuarelas. No pasa de ser un dibujo descriptivo, pero la verdad es que me lo pasé muy bien haciéndolo, aunque no lo realicé del natural, sino a partir de una de las fotografías que hicimos.No hay como el dibujo del natural, pero a veces no queda más remedio porque cuando estás en el lugar por un tiempo limitado, prefiero vivir la experiencia del lugar antes que ponerme a dibujar o a hacer fotografías.
Lanzarote, Jardín de Cactus
Rodeado de plantaciones de chumberas encontramos el Jardín de Cactus, otra creación de Manrique.De las cochinillas se extraía antiguamente el púrpura, un colorante del que se fabricaba este color, que ahora comercializan a pequeña escala como algo precioso.Junto con el alóe vera, los vinos y el queso de cabra, forma parte de los productos típicos de Lanzarote. Aquí se puede disfrutar de una gran variedad de especies de cactus, plantas adaptadas a un clima de sequedad y vientos extremos, con esas espinas donde se refugian las arañas y las lagartijas, que junto con gaviotas y palomas parecen ser los únicos animales que habitan estos desiertos de piedra volcánica.
Lanzarote, Cueva de los Verdes
Cuando te metes por este agujero, penetras en un viaje por el interior de la tierra, por el túnel que un río de lava excavó hasta llegar al océano.Aunque la peregrinación por la profundidades de la tierra dista mucho de la que debieron vivir los pastores que la descubrieron, la impresión que se obtiene de este paseo sigue siendo poderosa.Nos remite a fuerzas elementales de la tierra que creíamos olvidadas o que, simplemente, en nuestra ignorancia desconocíamos.Se hace realidad la idea de que la tierra es un planeta vivo, tan sólo es cuestión de tiempo que otras erupciones aumenten la superficie de Lanzarote, aunque tal vez no asistamos a ese espectáculo.
Lanzarote, volcán desde la Fundación César Manrique
Curioso el caso de Manrique como artista,tal vez de los pocos que consiguió que la utopía de las vanguardias se materializase.Hizo pedagogía de la protección de la arquitectura y la naturaleza de la isla para atraer a un turismo que en la actualidad se ha revelado como el único que puede proteger a los lugares únicos de la voracidad de su principal fuente de ingresos.Vender la propia imagen de la isla sin perderla, preservar el entorno natural de la destrucción para poder seguir viviendo de él.Su contribución artística más valiosa es la de disfrutar de una tierra tan simple como inesperadamente hermosa, de una belleza inaudita en esos pedregales, esos cielos y esos volcanes que se yerguen aquí y halla por toda la isla.
Antes era un fortín para avistar las expediciones africanas que venían a la isla en busca de esclavos, y ahora es un museo de arte a la vera del Atlántico, ese mar salvaje y de un profundo azul cobalto donde las corrientes de agua arremolinadas por los vientos muestran varias gamas de azules duros y fríos.Curioso el destino de estas edificaciones militares, reconvertidas ahora en variopintos museos con restaurantes y tiendas de souvenirs, alejadas de las aglomeraciones del levante y del sur de la península.Nunca parece haber demasiado gente, aunque la poca gente que encontramos proceden de muchos lugares distintos.
El viento, omnipresente en la costa este de Lanzarote, arremolina las olas día y noche, el viento se te mete por todos los poros de la piel y por los pensamientos y nunca se detiene, y peina las hojas de las palmeras plantadas en las avenidas de hoteles y apartamentos de Costa Teguise, un lugar del todo artificial y cuya alma reside en lo transitorio de su gente, turistas que siempre están de paso, gente ávida de experiencias y de paz, gente que desea olvidar una vida o tal vez crearse otra, que imagina un antes y un después de unas vacaciones, de unos días de no hacer nada, que se estresará a los pocos días de tanta simplicidad,de tantos minutos huérfanos de objetivos,que desearán regresarán para añorar después las tardes al sol de la isla.
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